Ah, los incendios. Nada como el olor a humo y el crujido del fuego para recordarnos que la vida es efímera. Pero espera, antes de que te imagines corriendo con una cubeta de agua, déjame contarte algo: la verdadera magia sucede mucho antes de que las llamas aparezcan. Sí, existe un ejército silencioso de sensores, cámaras, algoritmos y drones que vigilan, analizan y nos susurran al oído “oye, algo raro pasa aquí”, mientras nosotros seguimos con nuestro café de cada mañana. Esa es la tecnología actual: discreta, omnipresente y casi heroica, cuidando hogares, oficinas, fábricas y bosques sin interrumpir nuestra rutina diaria.