No paraba de darle vueltas a la cabeza desde mi adolescencia. Y, ahora que soy adulto, me he atrevido. He montado el aserradero por pura necesidad, por cansancio y, si te soy sincero, también por cabezonería.
En mi caso fue porque, cada vez que alguien necesitaba madera o leña, tenía que hacer mínimo una hora de coche. Una hora de ida, otra de vuelta. La finca de mis padres es enorme, necesitábamos mucha leña para el invierno, para la cocina… Y teníamos que ir a buscarla cada dos por tres. He crecido viendo a la gente mayor de mi pueblo siempre pasándolas canutas por el tema de la madera.
Y, como sé que nadie va a hacer nada, pues voy a ser yo el que dé el paso… Total, clientes voy a tener.
La que me había caído encima
Esto ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. No os voy a mentir, ni a decorar nada de lo que ha pasado. Ha sido una inversión de las gordas… Si esto no me sale bien, me voy a endeudar de por vida.
Porque, al principio todo suena muy bonito: ayudar al pueblo, tener tu propio negocio, trabajar con madera, ayudar a mis padres… pero enseguida empiezas a hacer números y a mirar requisitos, y te echas las manos en la cabeza. ¿De verdad esto era así desde siempre? Yo pensaba que no iba a ser tan complicado, pero está visto que no tenía ni idea.
Aun así, había algo dentro de mí que no me dejaba soltar la idea. A ver, no solo estaba el ayudar, el negocio estaba bien… Aquí en Galicia tenemos madera de sobra… lo que no teníamos era un punto cercano donde transformarla y distribuirla. Por tanto, es una necesidad básica que iba a beneficiar a las más de 20 aldeas que hay por aquí cerca. Les pillaría mucho más cerca mi aserradero, que el que está a una hora. Por tanto, tiene que salir bien, ¿no?
Hay que buscar el sitio porque no vale cualquier terreno
No, no se puede montar un aserradero en cualquier sitio, por mucho que tengas un terreno disponible.
Necesitas estar lo suficientemente cerca del pueblo, pero lo bastante alejado para no molestar con el ruido, el polvo y el movimiento de camiones. Un mal sitio puede arruinarte el proyecto antes de empezar.
Al final encontré una parcela a las afueras, bien comunicada, con acceso para vehículos grandes y sin vecinos pegados. Esa misma me valía. Eso sí, había que mirar normativas y papeles y eso era todo un lío.
¿Quién sabe de permisos y normativas?
La maldita burocracia de la que todos nos quejamos y que a nadie le gusta… ¿Es por tiempo? ¿Es por dar vueltas de un lado para otro? Pues sí, en parte… pero también es porque casi nunca la comprendes, sabes tener ciertas cosas en cuenta y, que muchas veces te cuesta un pastizal.
Licencias, permisos, informes… parece que cada paso depende de otro papel anterior. Y como no lo hagas bien desde el principio, luego vienen los problemas.
Para montar un aserradero necesitaba, entre otras cosas:
- Licencia de actividad
- Licencia de obra (si vas a construir o adaptar algo)
- Evaluación de impacto ambiental
- Autorizaciones relacionadas con residuos y emisiones
- Cumplimiento de normativas de seguridad laboral
Y no es solo tenerlos, es entenderlos. Tienes que saber qué estás firmando y a qué te comprometes. Así que tuve que contratar a alguien para que me lo explicara todo y me ayudara… porque me iba a volver loco.
Yo tuve momentos de pensar: “¿De verdad merece la pena todo esto?” Pero poco a poco, con paciencia y preguntando mucho, fui sacándolo adelante.
En serio, busca ayuda, no intentes hacerlo todo solo si no sabes. Apóyate en profesionales, porque un error en esta fase te puede costar caro después.
Dinero y más dinero
Era hora de echar mano a lo que de verdad iba a poner esto a funcionar…Las máquinas.
Y claro, cuando empiezas a mirar equipos, te llevas una buena torta. Las máquinas nuevas son carísimas, pero caras, caras. Si te lanzas a comprar todo nuevo sin pensar, te puedes meter en una inversión brutal. Y, ya me habían dejando bueno el bolsillo con los papeles y el terreno…
Yo estuve dándole muchas vueltas. Comparando, preguntando, viendo opciones… y fue ahí donde apareció una recomendación que me cambió bastante el planteamiento.
Nunca lo había pensado
En una de esas búsquedas, acabé hablando con la gente de Valcomaq expertos en la compra venta de maquinaria industrial. Y la verdad, es que fueron bastante sinceros, algo que valoro mucho. Y me dieron la idea de comprar máquinas de segunda mano. Yo les dije que tenía miedo de que se me estropearan demasiado pronto y tener que gastar el doble de dinero, pero me dijeron que las máquinas de segunda mano las reacondicionan para que funcionen a la perfección.
Es una forma también de reutilizar elementos y reducir el daño que le hacemos al medio ambiente. No lo había pensado, pero los precios de las maquinas nuevas y las de segunda mano tenían una diferencia abismal… Ni me lo pensé. Fui a por las de segunda mano y me ahorré miles de euros.
Qué maquinaria necesité
Por si alguno ya tenía la idea rondándole la cabeza y por eso está leyendo esto, te cuento un poco más en detalle la maquinaria básica que necesité para montar el aserradero y cómo lo enfoqué yo al empezar.
A ver, esto es lo más básico que necesitas:
- Sierra principal para cortar troncos
Esta es el corazón del aserradero. Aquí es donde conviertes el tronco en tablas o tablones. Hay varios tipos, pero lo importante al principio es que sea fiable y que se adapte al tamaño de los troncos que vas a trabajar. - Cintas o sierras secundarias para ajustar medidas
Una vez tienes las piezas en bruto, necesitas afinarlas. Estas sierras te permiten dar medidas más precisas, eliminar defectos y dejar la madera lista para vender o trabajar. - Sistema de transporte de madera
Esto parece que puede no hacer falta… hasta que te toca mover troncos a mano. Rodillos, cintas o sistemas básicos de arrastre te ahorran tiempo y espalda. Y créeme, esto se nota desde el primer día. - Equipos de carga (tipo carretilla o similar)
Para mover troncos, tablas y producto terminado. Puede ser una carretilla elevadora, un tractor con pala o algo más sencillo al principio. Aquí lo importante es no complicarte, pero sí tener algo que te quite el trabajo más duro. - Espacio para secado y almacenamiento
Tan importante como cortar es saber esperar. La madera necesita secarse bien, y para eso necesitas un espacio ventilado, ordenado y protegido. Si no cuidas esto, pierdes calidad (y dinero).
A partir de ahí, ya irás viendo por dónde crecer: más maquinaria, automatización, mejor logística… pero eso viene con el tiempo y la experiencia.
El día que todo arrancó
Nunca se me va a olvidar el primer día que todo estuvo listo. Por fin… después de tanto esfuerzo, dinero y calentamientos de cabeza, estaba todo en marca.
Tenía miedo, eso era normal. ¿Y si no viene nadie?, ¿y si falla algo y la lio aquí en medio?, ¿y si no se llevar esto adelante?… pero también estaba muy orgulloso.
Porque todo lo que veía (las máquinas, la madera, el espacio) no era algo que hubiera heredado ni comprado hecho. Lo había levantado yo solito.
Así que la sonrisa tonta, no se me borraba de la cara.
La gente de mi pueblo
Cuando vi entrar a mis vecinos y mis padres con una sonrisa… Se me llenó el pecho. Ellos no conseguían terminar de creerse que eso lo había hecho yo… Que yo había pensado en lo que necesitaban y les había puesto remedio. Estaban muy orgullosos, y me lo dijeron. Eso fue lo mejor para mí.
¿Y qué le siguió? Pues que, la gente empezó a venir.
Al principio poco a poco, con curiosidad. Luego ya con confianza. Vecinos que antes tenían que hacer kilómetros ahora podían acercarse en diez minutos. Incluso personas de aldeas de alrededor empezaron a enterarse y a venir.
Saber que mis padres y la gente mayor de tantas aldeas, ahora tienen esto cubierto. Siendo esto básico para vivir en el campo… y que he sido yo quien lo ha hecho… No puedo contaros lo bien que esto me hace sentir.
Te meten desde chico en la cabeza que la realización personal ahora es ganar el mayor dinero posible… Que, si vas a ser escritor, pintor, músico… es para triunfar en la vida y volverte el mejor, volverte millonario.
Estamos todos cuando somos adultos sintiendo que, si no somos Fredie Mercury o Elon Musk, lo hemos hecho mal en la vida. Todos compitiendo, nunca satisfechos y mientras el mundo va cada vez a peor.
Si algo he aprendido con esto, es que la realización de tu misión en la vida, puede no ser triunfar o ser rico, sino mirar a tu alrededor y ver lo que haría el mundo más fácil o mejor para algunas personas, y atreverte a hacerlo.