Lucir una dentadura blanca, resplandeciente y bien proporcionada es símbolo de belleza en los tiempos actuales. Cuidar nuestra sonrisa siempre ha sido importante, pero hoy en día su importancia estética se ha redimensionado. Tanto, que los tratamientos estéticos se encuentran entre las intervenciones más solicitadas por los pacientes en las clínicas dentales.
Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no hace veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros…” Esta es la única descripción real que tenemos de Miguel de Cervantes y Saavedra, el autor de “Don Quijote de la Mancha”. Uno de los mejores novelistas de la historia de la humanidad. Escrita de su puño y letra dentro del prólogo de la edición de las «Novelas Ejemplares» de 1613.
Con todo lo que Cervantes ha significado para la historia de la humanidad, hoy no podría sonreír. Se le consideraría una persona poco agraciada. Un ser abandonado, que no se cuida. Un fantoche, diría mi madre.
Hoy a nadie se le ocurriría andar por ahí con solo seis dientes en la boca. En el que ninguno concuerda con su par. Hoy Cervantes no podría presumir de su ingenio dialéctico, ni de su verbo florido. Se escondería bajo las sábanas de la cama, avergonzado de cómo tenía la dentadura.
Puede que no sea adecuado comparar el siglo XVII con la actualidad. Por ese entonces ni tan siquiera se consideraba la odontología una disciplina sanitaria. Ni de lejos se tenían los medios que se tienen hoy, ni la atención dental estaba tan extendida. Pero nos sirve de referencia para entender la importancia que le hemos terminado dando a nuestra sonrisa.
La vergüenza de tener una dentadura en mal estado.
Y es que hoy, no tener una dentadura sana y bonita condiciona la forma en la que nos vemos y cómo nos relacionamos con los demás. Si no estamos contentos con nuestra sonrisa, evitamos sonreír. Damos la impresión de ser una persona más seria y más introvertida de lo que posiblemente seamos. Eludimos la interacción social, tal vez por lo que piensen de nosotros los demás, pero sobre todo, porque no nos sentimos cómodos.
El cine, la televisión, la publicidad han colocado la sonrisa en primer plano. Todo se vende con una sonrisa. Si esa sonrisa es brillante y armónica, tiene un efecto hipnótico sobre quien la ve. Derriba las barreras mentales que nos colocan en la posición “no”. La que levanta las defensas para protegernos.
Una sonrisa inspira cercanía, proximidad, empatía, buenas vibraciones. Pero la sonrisa debe ser bonita, estar bien cuidada. Puesto que de lo contrario despierta animadversión. Parece un despropósito sonreír si tenemos manchas en los dientes, si nuestros dientes se ven demasiado amarillentos, si las piezas dentales son desproporcionadas o si están mal alineadas.
Es tan importante la sonrisa que tener una dentadura en un estado mínimamente aceptable es una condición básica para trabajar cara al público. No tener una dentadura cuidada puede descartar a un candidato para un trabajo en el que tiene que exponer su presencia, aunque sus aptitudes comerciales y de trato humano sean admirables.
En el argot popular hemos acuñado frases como “sonrisa de ganador”. Que no solo hace referencia a un gesto o a una mueca, también a la apariencia de la boca. Una dentadura brillante, que sube la autoestima de quien la posee y deslumbra a quien la aprecia.
Famosos que han cambiado su sonrisa.
Es tan importante la sonrisa que muchos famosos han tenido que modificar su dentadura para triunfar en sus carreras profesionales. El Diario de Ibiza nos habla de algunos de ellos.
Tom Cruise es uno de los ejemplos más conocidos entre las estrellas de Hollywood. En las primeras películas de su carrera, a comienzos de los años ochenta, su dentadura presentaba una alineación menos uniforme y una sonrisa bastante diferente de la actual. Con el paso de los años, los tratamientos odontológicos han contribuido a conseguir una apariencia más regular y una sonrisa mucho más cuidada, acorde con la imagen que proyecta actualmente.
Otro caso llamativo es el de Catherine Zeta-Jones. La actriz galesa presentaba en sus primeros años una sonrisa menos homogénea, especialmente en la forma y posición de algunos dientes. Su evolución posterior muestra cómo determinados tratamientos pueden modificar notablemente la apariencia de los dientes y conseguir una dentadura más uniforme. Su transformación dental acompañó su salto desde Gales hasta la industria cinematográfica estadounidense.
Estos cambios no son exclusivos de los actores. También existen numerosos ejemplos entre músicos, deportistas y otras figuras públicas que han recurrido a tratamientos para mejorar la apariencia de su sonrisa o corregir determinadas características de su dentadura.
Miley Cyrus, conocida inicialmente por interpretar a Hannah Montana, también ha experimentado una evolución en su sonrisa desde sus primeros años ante las cámaras. Algo parecido puede observarse en Noel Gallagher, guitarrista del grupo de rock Oasis, cuya dentadura actual presenta un aspecto muy diferente al que mostraba durante los primeros años de su carrera musical a principios de los 90.
Tratamientos de ortodoncia, blanqueamiento dental y colocación de carillas están a la orden del día en el cuidado estético de nuestros famosos.
El peligro de la obsesión por la dentadura perfecta.
Ahora bien, obsesionarse por tener una dentadura perfecta también tiene su lado negativo. Es lo que se conoce como dismorfia dental. Una obsesión que la revista Gaceta Dental califica de trastorno mental y asocia con el trastorno obsesivo-compulsivo.
Quienes padecen este problema suelen sentirse insatisfechos de forma constante con su sonrisa y considerar defectos importantes características que, desde el punto de vista clínico, pueden ser normales o apenas perceptibles.
La persona puede obsesionarse con el color, tamaño, forma o posición de sus dientes y buscar tratamientos para corregir supuestas imperfecciones que realmente no requieren intervención. Incluso después de someterse a los tratamientos, puede continuar insatisfecha y buscar nuevas modificaciones.
Esta alteración puede verse favorecida por la presión de las redes sociales, donde las fotografías suelen aparecer modificadas con filtros o retoques digitales. La exposición continuada a estos modelos de belleza puede distorsionar la percepción de la propia imagen y afectar a la autoestima. Por ello, no debe abordarse únicamente como un problema estético.
Por desgracia, este es un fenómeno que cada vez se ve más en nuestra sociedad.
El blanqueamiento dental.
El tratamiento de estética dental por excelencia es el blanqueamiento dental. Un tratamiento que busca aclarar varios tonos el color de la dentadura.
Actualmente existen dos métodos habituales de blanqueamiento dental: el realizado en clínica mediante luz LED y el tratamiento ambulatorio con férulas.
El blanqueamiento con LED se realiza en la consulta bajo la supervisión del odontólogo. Antes de comenzar, se revisan los dientes y las encías para comprobar que el tratamiento sea adecuado y se registra el color inicial para poder valorar posteriormente los resultados. Después se protegen las encías y se aplica sobre los dientes un gel blanqueador basado en peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida. Una lámpara LED activa el producto y acelera su acción sobre las sustancias responsables de las manchas y el oscurecimiento dental. Es un procedimiento relativamente rápido, los primeros resultados pueden apreciarse desde la primera sesión, aunque es frecuente efectuar varias sesiones para alcanzar el tono deseado.
El blanqueamiento con férulas se realiza principalmente en casa, aunque siempre debe estar recetado y supervisado por el dentista. Primero se obtiene un modelo de la dentadura mediante un escáner dental para fabricar unas férulas personalizadas. El paciente coloca en ellas el gel blanqueador y las utiliza durante el tiempo establecido por el profesional, normalmente durante varias horas al día o por la noche.
Este segundo método requiere más tiempo para conseguir el resultado final, pero permite realizar el tratamiento de forma progresiva. Además, las revisiones odontológicas sirven para controlar la evolución, comprobar el estado de los dientes y ajustar el procedimiento cuando sea necesario.
Comentan los odontólogos del Centro de Odontología López Pintos, una clínica dental interdisciplinar de Moaña y Cangas de Morrazo (Pontevedra), especialista en el uso de la tecnología láser en la salud dental, que siempre prevalece el estado de salud de la dentadura por delante del tratamiento estético. Tanto es así que alguien que tiene una caries no puede someterse a un blanqueamiento dental. Primero hay que curar la caries antes de blanquearse los dientes. De lo contrario, el tratamiento puede tener efectos negativos para la salud dental. Aumento de la sensibilidad, debilitamiento del esmalte y hasta episodios de dolor dental.
Las carillas dentales.
Otro tratamiento al que se suele recurrir para mejorar la apariencia de la dentadura es la colocación de carillas dentales.
Las carillas dentales son unas láminas finas que se colocan sobre la superficie visible de los dientes para modificar su apariencia. Se utilizan para disimular o corregir alteraciones como manchas, pequeñas fracturas, desgaste, cambios de forma o determinadas desalineaciones. Su objetivo es conseguir una sonrisa más uniforme.
Como explica El Confidencial Digital, existen diferentes tipos de carillas, entre las que destacan las de porcelana y las de composite. Las primeras ofrecen un resultado estético duradero y presentan buena resistencia a las manchas, mientras que las de composite suelen requerir una preparación dental menor y pueden resultar más económicas.
En el caso de las carillas de porcelana, el tratamiento comienza con una revisión para comprobar el estado de los dientes. Posteriormente, puede ser necesario realizar una preparación mínima del esmalte y tomar registros o impresiones para fabricar las piezas a medida. Antes de fijarlas definitivamente, se comprueba su adaptación y apariencia. Finalmente, se adhieren a los dientes con un adhesivo especial.
Es importante tener en cuenta que, cuando existe desgaste del esmalte, el procedimiento puede ser irreversible. Las carillas pueden transformar rápidamente la sonrisa, pero requieren una correcta higiene y revisiones periódicas. También pueden aparecer sensibilidad dental temporal y, con el paso del tiempo, ser necesario reparar o sustituir alguna carilla.
El diseño digital de sonrisa.
Una de las novedades más destacadas en estética dental es el diseño digital de sonrisa. Un enfoque que permite transformar por completo la sonrisa del paciente, teniendo en cuenta ya no solo el estado de su dentadura, sino también el contorno de la cara, el tono de su piel y otras características estéticas.
En el diseño digital de sonrisa se utilizan medios digitales. De tal manera que el dentista puede ofrecer al paciente la imagen en la pantalla del ordenador de cómo quedaría su rostro una vez efectuadas todas las intervenciones programadas. Como nos explica el periódico Nueva Tribuna, todo el tratamiento comienza con un estudio detallado de la boca del paciente.
El diseño digital de sonrisa no es un tratamiento dental en sí mismo, sino un enfoque y un método de trabajo que permite planificar una transformación estética de forma personalizada. A partir del objetivo que se quiere conseguir y de las características de cada paciente, se combinan diferentes tratamientos para alcanzar un resultado armónico. Entre los más habituales se encuentran el blanqueamiento dental, las carillas, el torneado de los dientes y la ortodoncia invisible. El planteamiento digital permite estudiar previamente la sonrisa y decidir qué procedimientos son realmente necesarios, teniendo en cuenta no solo los dientes, sino también su relación con los labios y las proporciones del rostro.
En todos estos tratamientos estéticos que hemos estado viendo, ni que decir tiene que la salud va por delante de la apariencia. De ahí lo importante que es realizarlos en una clínica dental y bajo supervisión sanitaria. Frente a intentar buscar soluciones por nuestra cuenta o recurrir a remedios caseros.
La belleza de la sonrisa refleja en gran medida el estado de salud de nuestra dentadura, pero someternos a actuaciones estéticas sin un control profesional puede terminar dañando de manera considerable nuestros dientes y encías.