El sector de la limpieza es economía esencial.

La limpieza de oficinas y centros de trabajo es un segmento del sector servicios infravalorado. Es una condición básica para que se pueda desarrollar cualquier actividad económica o social. En este artículo ponemos en valor el trabajo de estos profesionales.

La pandemia del COVID-19, en cierto modo, colocó las cosas en su sitio. La mayoría de los trabajadores entremos en ERTE o pasamos a teletrabajar desde casa. La actividad económica se paralizó, y solo se mantuvo en funcionamiento las actividades esenciales como la sanidad, la distribución de alimentos y la limpieza.

Es curioso, los bancos, que habían sido rescatados en otros momentos críticos de nuestra historia reciente, cerraron. Mientras las limpiadoras continuaron yendo a trabajar todos los días para mantener limpias los centros y edificios que continuaban en activo. ¿Por qué no decirlo? La actividad de los trabajadores de la limpieza fue decisiva para mantener a raya la propagación del virus.

Hoy por hoy, el servicio de limpiezas es un gasto fijo para cualquier empresa. Una condición básica para realizar su actividad, como lo son los suministros energéticos o la conexión a internet. Una partida que aparece presupuestada en las cuentas de la empresa y de la que no pueden prescindir.

Es una cosa de sentido común, pero de la que rara vez se habla. Y lo que sucede cuando no se habla de algo es que se hace invisible. Parece como si no existiera. En este artículo vamos a ver en concreto como la limpieza es esencial para la vida de las empresas.

La limpieza crea espacios saludables de trabajo.

El sindicato USO, en su decálogo de condiciones mínimas de seguridad en el trabajo, incluye la limpieza. Lo hace dentro de una lista en la que se mencionan aspectos como los protocolos de prevención de incendios, la iluminación de los espacios de trabajo y los medios particulares de seguridad e higiene correspondientes a la actividad concreta de la empresa.

En palabras del sindicato, los espacios (de trabajo) deben mantenerse limpios y libres de acumulaciones de polvo o residuos peligrosos, y limpiarse regularmente para mantenerlos en condiciones seguras.

El desorden y la falta de limpieza son responsables, directa o indirecta, de muchas enfermedades y accidentes que se producen en el trabajo. Aunque no estén catalogados como enfermedad profesional.

La Asociación de Mecánicos y Electricistas del Sector de la Automoción (A.M.E.S.A.) señala que justamente el ambiente insalubre en el que se efectúa la reparación de vehículos es la responsable de los problemas de salud que se manifiestan en el sector entre los trabajadores mayores de 55 años.

En un estudio realizado por la agencia auditora de Riesgos Laborales Tok, se señala que un 86% de los trabajadores están preocupados por las condiciones de salud e higiene de sus lugares de trabajo. No porque las consideren insuficiente, sino porque supone un asunto primordial para ellos.

En determinados sectores, el tema de la limpieza pasa a convertirse en un problema de salud pública. Estamos hablando de la sanidad, de la industria farmacéutica y de la industria alimentaria.

En las instalaciones sanitarias, una limpieza insuficiente, por pequeña que sea, representa un caldo de cultivo para virus, bacterias y agentes patógenos. Los hospitales y los centros de salud no son los lugares más seguros en términos sanitarios. Por estas dependencias pasan decenas, centenares o miles de personas todos los días con alguna enfermedad infecciosa. La limpieza exhaustiva es lo que permite que el personal sanitario pueda atender a los enfermos en condiciones de seguridad y actúa como una barrera para que no se propaguen las enfermedades.

Las plantas de fabricación y envasado de medicamentos deben mantenerse desinfectadas en todo momento. Cualquier contaminación, por pequeña que sea, puede producir daños en la población.

Algo parecido sucede con la industria alimentaria. La contaminación cruzada o la presencia de bacterias nocivas en las fábricas pueden dar lugar a intoxicaciones entre los consumidores.

La limpieza cuida el  medio ambiente.

Los directores de Gadeslimp, una empresa de limpieza de Cádiz que trabaja para empresas e instituciones como el Museo de Cádiz, la Cámara de Comercio provincial, el Consulado de Argentina o la agencia de viajes Rico, señalan que el sector de la limpieza es consciente de lo importante que es el respeto por el medioambiente. Lo promueven a través del uso de productos ecológicos, del tratamiento adecuado de los residuos y del empleo de técnicas de trabajo respetuosas con el cuidado del planeta.

La limpieza profesional se cuida muy mucho, más si cabe que la limpieza doméstica, de usar productos de limpieza ecológicos. Sustituyendo detergentes y limpiadores  que contienen componentes químicos nocivos, por otros productos menos dañinos para la naturaleza.

El tratamiento adecuado de los residuos es una constante en los servicios de limpieza profesionales. Al mismo tiempo que los operarios están realizando su trabajo, clasifican los residuos que recogen, de manera que puedan ser depositados en su contenedor correspondiente. Facilitando de esta manera el reciclado. En sectores específicos, como la industria química, la industria farmacéutica o la sanidad, se preocupan del tratamiento de algunos residuos especiales.

Prácticas como no mantener el grifo del agua abierto durante las operaciones de limpieza, más allá de lo que sea estrictamente necesario, o la reutilización del agua, siempre que sea posible, respetan la naturaleza y reducen el desperdicio de un bien tan preciado como los recursos acuíferos.

En la actualidad, el cuidado del planeta es una preocupación para el conjunto de la sociedad que, por supuesto, toca de lleno a las empresas. El trabajo de estas empresas de limpieza refuerza el compromiso que las compañías tienen asumido con la protección del medioambiente.

La limpieza aumenta la productividad.

El periódico A y E, Economía Real, afirma que un lugar de trabajo limpio aumenta las ventas y la productividad de la plantilla.

El artículo al que nos referimos, publicado en este periódico económico, se centra en el ambiente comercial, pero lo cierto es que podríamos extenderlo a otros sectores económicos, teniendo en cuanta sus particularidades.

Un comercio limpio crea un entorno agradable, en el que el cliente se siente seguro y predispuesto a comprar. Si una tienda cuida su limpieza, el comprador, inconscientemente, piensa que el establecimiento mima la calidad del producto y, por tanto, se muestra más abierto a recibir sugerencias y propuestas por parte del dependiente.

Por el contrario, si el cliente percibe una limpieza deficiente, se lleva una sensación de abandono por parte del establecimiento que no se circunscribe al tema de la higiene.

En una oficina o en un taller, un espacio limpio y ordenado favorece la concentración de los trabajadores y, por tanto, aumenta su productividad. Existen menos distracciones para que el trabajador se enfoque en su tarea.

Dicen los psicólogos laborales que la limpieza y el orden del lugar en el que trabajamos refleja la claridad de nuestro cerebro. En muchas ocasiones, el desorden en un centro de trabajo no se le puede atribuir al trabajador. Es responsabilidad de la empresa. Sobre todo cuando el trabajador comienza su turno. Pero, digamos, que si el lugar de trabajo está sucio y desordenado, la empresa está infundiendo confusión. Algo que no ayuda a que el trabajador sea productivo.

Criterios para escoger la empresa de limpieza.  

Hemos visto como la limpieza es un aspecto clave en la actividad económica y por qué decimos que forma parte de la economía esencial. Ahora bien, ¿qué criterios debe manejar una empresa para contratar un servicio de limpieza que se adapte a sus necesidades? Permíteme que te sugiera algunos tips que te pueden ayudar en este menester. En mi opinión, es interesante guiarse por estos criterios:

  1. La calidad del servicio. Este es el criterio principal. La empresa de limpieza que contratemos debe garantizar resultados profesionales, usando productos adecuados y cumpliendo con los protocolos de higiene. La calidad repercute directamente en la imagen de la empresa que la contrata y en el entorno laboral.
  2. Experiencia y reputación. La calidad del servicio la percibimos, en un primer momento, en la reputación que la empresa de limpieza tiene en el sector y en la opinión que de ella tienen sus clientes. Contar con una empresa que tenga experiencia, aporta confianza.
  3. Personal cualificado. El personal debe estar bien formado en técnicas de limpieza, desinfección y uso de maquinaria de limpieza. La especialización de los trabajadores nos indica también el nivel de profesionalidad de la empresa.
  4. Planes personalizados. Cada espacio tiene necesidades diferentes No es lo mismo limpiar unas oficinas, que un taller o que un centro comercial. Una buena empresa de limpieza debe ofrecer servicios adaptados al tipo de empresa, tamaño, frecuencia y a las particularidades de ciertas dependencias (zonas comunes, aseos, salas de reunión, etc.).
  5. Certificaciones y cumplimiento normativo. La empresa debe cumplir con la legislación en prevención de riesgos laborales, tener seguro de responsabilidad civil y, si es posible, certificaciones de calidad, como por el ISO.

Siguiendo estos criterios, cualquier compañía puede dar con la empresa de limpieza que se adapte a sus necesidades. Como hemos visto, la limpieza no es un tema baladí.

 

 

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