La reforma de una vivienda es algo que resulta necesario, que va a terminar llegando sí o sí, con independencia de que seamos nosotros quienes nos interesemos por realizarla de motu propio o que sea un organismo competente el que nos obligue a hacerlo. Lo que está claro es que los edificios, tal y como ocurre con las personas, se van degradando con el paso de los años y hay que tenerlo todo previsto para tratar de reformarlos y rehabilitarlos. Ni que decir tiene que esto es imprescindible por un asunto ligado a la seguridad de las personas que viven en su interior… pero también para su comodidad.
De acuerdo con lo que apunta una noticia publicada este mismo año por la página web Eje Prime, a lo largo de este 2025 se van a producir más de 1’9 millones de reformas en el interior de nuestras fronteras. Esto supone un incremento del 1’6% con respecto a los datos del año pasado y muestra varias cosas: que la gente está verdaderamente interesada en transformar algún aspecto de su vivienda para ganar en bienestar y calidad de vida y, por otro lado, que sigue habiendo numerosos edificios en nuestro país que requieren de mejoras de todo tipo para mejorar en seguridad y bienestar. Esto es algo que estamos intentando transformar.
El hecho de que se haya potenciado un asunto como el de las redes sociales y que tenga un impacto mundial es algo que está ayudando y mucho a globalizar un tema como el de las reformas. Poder ver en una foto o en un vídeo cómo ha cambiado una casa o una estancia de la misma es lo que más nos inspira, lo que puede animarnos a cambiar alguna cosa en concreto de nuestra vivienda. Y la verdad es que esto es lo que adquiere la responsabilidad de ese aumento en el número de reformas del que estamos hablando. Porque, hoy en día, empieza a ser difícil que alguien espere a que su casa se caiga a cachos para hacer una reforma. Por regla general, todos nos anticipamos a que esa situación sea real.
También se ha proporcionado más información práctica sobre este tema. No todo son redes sociales, sino que también usamos de referencia lo que apuntan los medios de comunicación. Un ejemplo es el que os vamos a enlazar ahora y que procede de la página web de la revista Hola, que conecta los años que tiene la vivienda con las reformas que necesita. Lo que son problemas pequeños en un momento concreto del tiempo pueden ser algo mucho más preocupante en unos años. Los mayores problemas pueden ser la falta de aislamiento térmico y acústico, materiales que ya no cumplan con su función o instalaciones deficientes.
Hay que tener en cuenta muchas cosas a la hora de entrar en una reforma o de valorar hacerla para nuestra vivienda. Este es un paso muy importante y una inversión que va a determinar el futuro de nuestra comodidad en el hogar. Hay que entender que esto es un proceso y que no lo podemos resolver así como así, de un momento para otro. El conjunto de las decisiones que vayamos tomando va a determinar el éxito que vaya a tener el proyecto y por eso es conveniente no precipitarse, no hacer las cosas al tuntún. Hay que tener la cabeza muy amueblada para una situación como esta porque, de lo contrario, nos podemos encontrar problemas de todo tipo.
Hay una frase que se ha hecho viral en los últimos años que es “trust the process”, confía en el proceso. Y la verdad es que puede ser de aplicación casi a cualquier situación que nos podamos encontrar a lo largo de la vida. En lo que respecta a las reformas, desde Alfa Interiorismo nos han hablado de tres grandes pasos que hay que seguir para que un proceso como este salga como esperamos: a la perfección. Y es que siempre es interesante que tengamos en cuenta que hay una serie de fases que deben ser seguidas una a una para que el objetivo que vayamos persiguiendo se cumpla y las prisas no nos lleven a cometer errores de los que más temprano que tarde nos vayamos a arrepentir.
Primera fase
Consiste en identificar de manera meticulosa cuáles son las características y las propiedades que van a ir guiando todo el proceso. Es la base que va a dotar de solidez al resto del proceso, una parte sin la que nada tendría sentido. Y, si no existiera, estaría totalmente asegurado el hecho de que cometeríamos errores. Está claro que eso no lo podemos permitir y que hay que poner todas las soluciones posibles antes de que esos problemas y riesgos se conviertan en una realidad absoluta de la que nos arrepintamos.
Segunda fase
Una fase que también es elemental dentro del proceso porque es la que lleva asociada la necesidad de establecer un presupuesto que sea realista. En este sentido, hay que identificar dos variantes: una que es el coste inicial de la obra y otra que tiene que ver con la posible aparición de imprevistos. Siempre hay que tener esta parte en cuenta porque, si se producen esos imprevistos y no tenemos una partida presupuestaria para acometerlos, se nos puede venir abajo todo el plan que tengamos en mente. Y no es plato de buen gusto que así sea, por supuesto.
Tercera fase
Fundamental tanto como las otras dos porque tiene que ver con depositar nuestra confianza en los profesionales adecuados. De la experiencia que tengan esos profesionales va a depender el remate del trabajo que se realice, que no podemos olvidar que se va a producir en el interior de nuestra vivienda, de ese lugar en el que pasamos tantas horas y que tan importante es para que nos sintamos cómodos y con el bienestar suficiente como para decir que somos felices y que tenemos lo suficiente para levantarnos cada mañana con una sonrisa dibujada en nuestra boca.
Las cosas que realmente nos ofrecen la felicidad a largo plazo son un fiel reflejo de la filosofía de la que os estábamos hablando antes, la del “trust the process”. Hemos visto que la reforma de una vivienda forma parte de un proceso, que no se consigue en un día sino que requiere de un tiempo de planificación y más tarde de ejecución. Cuando hablamos, por ejemplo, de nuestra vida y desarrollo profesional, podemos hacerlo en los mismos términos: un primer proceso de educación, de adquisición de conocimientos, y otro posterior que va a estar más relacionado con la ejecución de esos conocimientos en un puesto de trabajo remunerado y que nos va a proporcionar una buena nómina. El hecho de tener hijos, por ejemplo, también puede entrar en esto de confiar en el proceso. Nos hace feliz tener hijos, pero educarlos correctamente y conseguir que formen una pieza importante de la familia es algo que se va a ir configurando con el paso de los años.
Hay, sin duda, un montón de ejemplos más para confirmar que lo que estamos diciendo es tan real como la vida misma. Nuestra propia vida es un proceso en sí, en el que vamos adquiriendo aprendizajes y en el que, sin duda, vamos a ir formándonos y cogiendo experiencia para resolver todos los desafíos que la vida nos ponga por delante, que debéis saber que no van a ser pocos precisamente. Tener la paciencia para ir desarrollándonos como personas e ir rodeándonos de experiencia y conocimientos es algo que depende de un proceso que se va generando poco a poco y que quizá muchas veces nos genere dudas, pero termina siendo fundamental para cumplir los objetivos que tengamos siempre en mente.
Es complicado hacer entender todo lo que hemos venido diciendo a la gente más joven. Cuando se tienen pocos años, pensamos que la vida entera es para nosotros, que todos lo podemos conseguir en apenas unos minutos. Y la realidad se encarga de demostrar una y otra vez que no es así, que las cosas verdaderamente importantes se consiguen con el paso de los años, que se cuecen a fuego lento. En una sociedad en la que nos encontramos a día de hoy, en la que prima tanto la inmediatez, es realmente difícil hacer entender esto y por eso también hemos querido redactar este artículo: para hacer entender que la vida sigue siendo eso que se va construyendo paso a paso, piso a piso, hasta conseguir cumplir el objetivo final, el edificio entero, que es la felicidad y el sentirse lleno con uno mismo.
Es el momento de pensar a largo plazo, que suele ser siempre más inteligente que hacerlo a corto plazo. Estamos seguros de que cada vez más personas se dan cuenta de lo que estamos comentando y aplican lo que acabamos de decir, aunque a veces exija sacrificios. Es el momento de velar por lo que sea mejor para nuestra vida. Y lo mejor es ir construyéndola poco a poco para que nuestro crecimiento sea sólido.